martes, 22 de diciembre de 2009

Adios a 2009

Se acerca el fin de año y en estas fechas parece obligado echar la vista atrás y analizar lo acontecido en nuestras vidas durante los últimos doce meses. Yo no me puedo sustraer a esa tendencia y también he optado por hacer un repaso, si bien que limitado, pues de todos los aspectos que podría revisar tan sólo voy a hacer mención aquí a uno que, como a tantos otros compañeros de militancia, me interesa especialmente: la situación del PSOE en la ciudad de Valladolid durante este 2009.

Y dos son, sin desdeñar otras, las cuestiones a las que me parece obligado hacer referencia en esa mirada: de un lado la constitución de la Comisión Ejecutiva Municipal de Gran Ciudad de Valladolid, que nació a la vez que se producía la nueva distribución de las Agrupaciones de la ciudad y, de otro, la labor que ha desarrollado el Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Valladolid.


Por lo que respecta a la Ejecutiva Municipal me parece necesario resaltar que es un órgano aún joven, no en vano fue elegido en el pasado mes de marzo, que aún está buscando acomodo entre las demás estructuras del partido en la provincia y que está trabajándose sus competencias, lo que poco a poco va consiguiendo. Aún falta, empero, algo de tiempo para que esa Ejecutiva alcance la necesaria velocidad de crucero, lo que ocurrirá, necesariamente, cuando las seis Agrupaciones de la ciudad, también de reciente creación, y la Ejecutiva armonicen sus ritmos. En el haber de esta última creo que es necesario destacar la elaboración de un Plan de Trabajo que se ha elaborado en conjunto con el Grupo Municipal Socialista, así como la colaboración, fluida y enriquecedora, entre éste y aquella, y la publicación ambos, en colaboración con la Ejecutiva Regional, del periódico "Valladolid ciudad".

Por lo que atañe al Grupo Municipal Socialista, cabe recordar que tan sólo hace poco más de un año, en agosto de 2008, que se produjo una importante reestructuración en el mismo a causa del nombramiento de Soraya Rodríguez como Secretaria de Estado de Cooperación Internacional. El relevo de Soraya en la presidencia de del Grupo fue Óscar Puente quien intentó, y en mi opinión consiguió, que esa transición se hiciera de manera tranquila. La labor de los concejales socialistas, no sólo desde ese momento sino aún desde el comienzo del mandato, no puede ser, a mi juicio, calificada de otra manera que de brillante. Pero ha sido en este último año cuando la labor del grupo mayoritario de la oposición en el Ayuntamiento de Valladolid ha sido mayoritariamente reconocida no solo por la militancia socialista, si no también por gran parte de la ciudadanía de Valladolid. Con el asunto de Valdechivillas como estrella –pero sin olvidar muchos otros –coche eléctrico, rotonda de San Agustín, denuncia de manipulación del PGOU, demanda de políticas sociales… y tantos y tantos que pueden recordarse visitando la web del Grupo Municipal http://www.psoeava.org- los concejales socialistas han marcado en no pocas ocasiones la agenda política de la ciudad y, además, han puesto de manifiesto el evidente desgaste de León de la Riva al frente de la alcaldía.

La labor del Grupo Municipal Socialista y la nueva estructura de la que se ha dotado el PSOE en Valladolid pueden ayudar sobremanera a que haya un cambio en el Ayuntamiento vallisoletano en 2011. Pero para ello será necesario, además, que todos los militantes socialistas de la capital, todos, se arremanguen y se pongan con ilusión manos a la obra. Ese es el único camino que conduce a la victoria.

Felices fiestas.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Cultura con Mayúsculas



         Este primer jueves de diciembre se celebraron varios actos en Valladolid a los que me hubiera gustado acudir, pero la coincidencia de horarios, añadido a que uno no domina aún la capacidad de la bilocación, me obligó a seleccionar algunos de entre la oferta. Pero sólo tuve oportunidad de disfrutar enteramente de uno de ellos y parcialmente de otro. Éste último fue la presentación del libro de memorias del militante comunista y millonario Teodulfo Lagunero en el Paraninfo de la Universidad de Valladolid. El Colectivo contra el Olvido había organizado la presentación de ese texto con la presencia del autor, el poeta Marcos Ana y de Tomás Rodríguez Bolaños. La lectura de las memorias tanto de Marcos Ana como de Lagunero (Tomás aún no ha querido escribir las suyas) me habían impactado tanto que para mí era una obligación acudir a testimoniar mi admiración a esos luchadores por la libertad y, además, personas excepcionales. Desgraciadamente, Marcos Ana no pudo venir a Valladolid debido a una indisposición, pero a pesar de tan significativa ausencia, una emoción colectiva, que emanaba de los presentes, llenaba el Paraninfo.
          Por esa maldita coincidencia de horarios tuve que marcharme de la Universidad antes del final del acto para acudir a otra cita, en esta ocasión en el Ateneo Republicano de Valladolid, donde se presentaba otro libro, una pequeña joya absolutamente recomendable, titulada “36-39”. El mismo está formado por pequeños textos dedicados a la Guerra Civil y al exilio, acompañados por sobrecogedoras fotografías de la época. El libro, magníficamente editado, incluye un CD con las letras del libro interpretadas en distintos palos del flamenco. El acto en el Ateneo fue una acertada mezcla de lectura de textos de Gaztea Ruiz, el autor de las letras, y del cante de las mismas por su hermano Íñigo, acompañado magistralmente por un guitarrista cuyo nombre, perdón, no recuerdo ahora. Fue una sesión inolvidable que se completó, como no podía ser de otra manera, con un sarao flamenco en un restaurante. Difícil de describir el momento en  el que Íñigo Ruiz cantaba aquello de "Triana Triana / que bonita esta Triana / cuando le ponen ar puente / banderas republicanas". Lástima que al día siguiente había que trabajar, si no aquello hubiera finalizado quién sabe cuándo.
          En definitiva, el jueves se pudo disfrutar en Valladolid de dos magníficas actividades que, como otras de no menos interés, han sido organizadas por asociaciones que tratan de superar la atonía cultural que se vive en esta ciudad. Porque aquí resistir es vencer.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

En defensa de los derechos fundamentales en Internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

martes, 24 de noviembre de 2009

¿Unidad de la izquierda?

Hace unos días conversaba con un amigo, viejo compañero de batallas desde hace…, mejor no contar los años. Me exponía mi interlocutor el hartazgo que le provocaba tantos años de gobierno, y tantas actuaciones, del alcalde León de la Riva, y manifestaba su desasosiego ante la posibilidad de que don Javier pudiera repetir nuevo mandato si ganaba las elecciones municipales de 2011. Proponía mi amigo que, para evitar que el actual alcalde siguiera en ese puesto, lo más conveniente sería que se presentara un candidato de unidad y una sola lista que recogiera la pluralidad de la izquierda vallisoletana, con la creencia de que esa solución serviría para enviar a León de la Riva a la oposición.

A primera vista parecía una propuesta razonable, y más para mí, que, no lo puedo negar, siempre he defendido la colaboración de las fuerzas de izquierda. Pero no me quedó más remedio que responder a mi contertulio que la opción que defendía no solo era poco eficaz para que la izquierda consiguiera la alcaldía, si no que, incluso, podría ser perjudicial para ese fin. Para argumentar mi opinión expuse varias ideas, algunas de las cuales me permito repetir en este blog:

En primer lugar, dije, la candidatura unitaria, en el caso de ser viable, cosa que en el momento actual me parece imposible, a buen seguro no reuniría la totalidad de votos que, por separado, obtendrían IU y PSOE. Habría votantes, lo más radicalizados de la coalición, que no darían su aval a una lista en la que hay representantes de un partido, el Socialista, que, según ellos, no desarrolla políticas de izquierda; por otro lado, votantes moderados del PSOE, que no son pocos, recelarían de esa alianza con organizaciones a las que consideran izquierdistas. Así que, si se optara por la lista unitaria, podríamos perder no pocos apoyos que serían necesarios para alcanzar la alcaldía.

Además, esgrimí, imagínate a León de la Riva repitiendo sin cesar: “que viene el Frente Popular”. No dudes que serviría para aglutinar a los votantes indecisos del PP en torno al actual alcalde.

Pero hay otra cuestión no poco importante, le comenté. Teniendo en cuenta la Ley D´Hont, y no me hagas explicarte ahora todo el proceso, dije, también resulta preferible que en Valladolid se presenten PSOE e IU por separado. Sería importante que, además del ascenso que tengan los socialistas, IU recupere un acta de concejal, que, seguramente, iría en detrimento de las que obtuviera el PP.

Finalicé mi exposición señalando que, aunque hubiera buena disposición para presentar una candidatura conjunta, circunstancia que no se da en estos momentos, los inconvenientes que podrían generarse son importantes. Por ello considero que lo que queda por hacer es que tanto el PSOE como IU echen toda la carne en el asador para que, en 2011, puedan convencer con sus propuestas a la mayoría de los ciudadanos de Valladolid. Creo que en ese camino los socialistas llevan ventaja, puesto que están haciendo una buena oposición y presentan propuestas y alternativas serias y creíbles. Más dudas tengo con IU, a la que veo desfondada. Pero espero que, cuando lleguen las elecciones municipales, ambos grupos estén en su plenitud, porque nos va a hacer falta.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Más trabas

Leo con sorpresa en la prensa que el Ayuntamiento de Valladolid (supongo que a través de la Fundación Municipal de Cultura) va a cobrar 150 € a las asociaciones y colectivos por utilizar el salón de actos de la Casa Revilla. Y me parece un despropósito.

Pertenezco a una asociación que organiza, entre otras muchas actividades, una semana de conferencias al año que, hasta ahora, se han desarrollado siempre en la Casa Revilla. Se trata de un colectivo que no se beneficia de ninguna subvención y que sobrevive, como tantas otras, gracias a las cuotas y al trabajo altruista de sus asociados. En esta ocasión, para el ciclo de conferencias que desarrollaremos el próximo mes de diciembre, hemos conseguido, con gran esfuerzo, reunir un importante plantel de ponentes que habrían de disertar, como habitualmente se venía haciendo, en el salón de actos de la Casa Revilla. Pero la nueva tasa que pretende cobrar el equipo de León de la Riva nos va a obligar a buscar un nuevo espacio para esta actividad o, en el peor de los casos, suspenderla si no encontramos recambio para ese salón de titularidad municipal. Y supongo que no seremos la única asociación que puede verse perjudica por esta decisión del Ayuntamiento de Valladolid.

Creo que la razón que ha movido al Ayuntamiento a cobrar por el uso de ese salón no tiene que ver con asuntos económicos, porque las ganancias que obtendrán con ello son realmente escasas. Veamos: presumamos que se utiliza ese espacio un total de cien días al año (aunque me parece excesivo el número de fechas), con lo que el Ayuntamiento obtendría 15.000 euros; una cantidad poco relevante en las cuentas municipales. Inferior en todo caso a muchas de las partidas gastadas “generosamente” por el Ayuntamiento vallisoletano, sobre las que ha llamado recientemente la atención el Grupo Municipal Socialista.

La motivación económica no resulta suficiente pues para explicar esta decisión del gobierno municipal de León de la Riva. Por ello, la respuesta debe buscarse, a mi juicio, en el ámbito político. Y ella puede tener mucho que ver con el interés, contrastado durante los años de mandato del PP en nuestra ciudad, de ir cerrando los grifos a todo lo que signifique sociedad civil organizada y a la participación activa de los ciudadanos en la vida de Valladolid. No encuentro otro sentido a ese estipendio que el de poner trabas a asociaciones que no resignan a ver como esta ciudad se va tiñendo de gris. Porque si ya hemos señalado que los beneficios económicos para el Ayuntamiento no van a ser demasiados, los perjuicios que esa medida va a causar a los colectivos que pudieran utilizar la sala de la Casa Revilla van a ser importantes, hasta tal punto que muchos, motivados por las estrecheces de su economía, deberán buscar otros locales distintos a éste.

Además, no entiendo cómo se puede cobrar por usar una dependencia municipal cuando quienes la utilizan forman parte de asociaciones sin ánimo de lucro.

Espero que las organizaciones políticas, sindicales, sociales… de la ciudad sepan dar respuesta a esta situación.

Mientras tanto nos queda disfrutar esta semana de los pinchos y tapas, que eso sí que es cultura…

(fotografía de la Casa Revilla obtenida de la web valladolidturismo.com)

lunes, 26 de octubre de 2009

¿Qué se le ha perdido bajo el suelo?

Ya están de nuevo rondando las excavadoras por la Plaza de la Antigua. Albergábamos una remota esperanza de que León de la Riva hubiera desechado la opción de continuar con su empeño de construir un aparcamiento subterráneo junto a la Iglesia de la Antigua. Ilusos de nosotros... tendríamos que conocerlo después de tantos años. Esperemos que las excavaciones arqueológicas que se van a realizar en ese espacio proporcionen restos arqueológicos de la suficiente entidad como para que la Junta de Castilla y León vete la realización de la obra, si no el aparcamiento será un hecho, aunque luego vengan, una vez construido, sentencias contrarias al mismo. El mismo cuento de siempre… ya nos lo sabemos.

Pero León de la Riva no deja de sorprendernos: ahora plantea sacar adelante un viejo proyecto: reformar el Mercado del Val, lo que, en principio, no estaría mal de no ser por lo que supone esa actuación tal como él la plantea, puesto que las obras en ese edificio tienen importantes implicaciones para dos espacios: el del propio mercado y la Plaza de las Brígidas, pues es en esta última donde León de la Riva pretende instalar provisionalmente a los comerciantes del Val mientras dura la reforma. Y como quiera que para ello se necesita construir instalaciones –los propios locales de los vendedores‑ y acometidas de luz, agua… todo hace pensar que de la Plaza de las Brígidas desaparecerán los numerosos árboles que han crecido en ese lugar y que, desde años, suponen su principal seña de identidad. Ese motivo sería suficiente para que nos opusiéramos al traslado del Val a las Brígidas, pero se nos ocurren algunos más. En este sentido, quien pasee habitualmente por ella se habrá dado cuenta de que se trata de una zona densamente poblada, con viviendas en altura, lo que motiva que toda la plaza y su entorno esté ya saturada de coches aparcados. Si se desplaza allí a los comerciantes del Val, con sus vehículos profesionales, más los de quienes se acerquen a hacer sus compras, puede convertirse a las Brígidas en un pequeño infierno para los vecinos y en una ratonera para quienes circulen por allí con sus coches. Además, el coste que supondrá la instalación provisional del mercado, que por deseo de León de la Riva habremos de pagar de las arcas municipales, se nos antoja demasiado elevado para el fin que se persigue.

En lo que atañe al propio mercado del Val el problema principal viene, como no podía ser de otra manera, por el empeño de León de la Riva por hacer un aparcamiento subterráneo bajo el edificio. Sí, otro más. No basta con que exista ya otro a dos minutos andando (Plaza Mayor) y uno más a cuatro minutos (Portugalete). El caso es seguir perforando la ciudad para atraer más tráfico al centro, especialmente en este caso por los ejes Macías Picavea – Conde Ansúrez – Francisco Zarandona y calle del Val, insuficientes en su tamaño para acoger un volumen de tráfico mayor al que ya reciben. Pero da lo mismo, si el Esgueva o la arqueología no lo impiden (ninguno de los dos han sido obstáculos por el momento en otros casos similares), León de la Riva colocará otra bandera en su mapa de aparcamientos subterráneos de la ciudad.

Por último, en esta nuestro quejo recorrido por diversas propuestas o actuaciones municipales en el casco histórico de Valladolid, no quisiera dejar de llamar la atención sobre otra más: la instalación de contenedores de basura enterrados en la Plaza del Ochavo que, a nuestro entender, afean uno de los espacios urbanos que, por su conocida importancia histórica, más deberían de cuidarse en nuestra ciudad. Una vez eliminados los andamios de la calle Platerías no es de recibo que se coloquen esos contenedores en ese lugar ¿quién autoriza su instalación? Se ha lucido.

viernes, 9 de octubre de 2009

En recuerdo de Claudio López

Ayer jueves 8 de octubre el Ateneo Republicano de Valladolid celebró un acto en memoria del añorado Claudio López. La modesta sede de esa asociación se quedó pequeña para recibir a quienes quisieron participar en ese homenaje, entre ellos muchos compañeros socialistas de Claudio.

Sus amigos Luis Palomo y Paco Moriche, extremeño como él, se encargaron de glosar la figura de Claudio. Luis hizo un emotivo repaso a los cuarenta años que el maestro paso en Valladolid, en los que desarrolló una labor incansable, que llegó hasta sus últimos días. En el ámbito político fue un referente entre los socialistas vallisoletanos y especialmente para quienes conforman Izquierda Socialista. Llegó a desempeñar, creo que en la primera legislatura democrática, el cargo de Concejal de Participación Ciudadana en el equipo municipal que encabezaba Tomás Rodríguez Bolaños, un puesto en el que realizó una magnifica labor. En el mundo sindical contribuyó decididamente al impulso de la FETE en nuestra provincia. Pero, seguramente, su labor en el campo educativo, como buen maestro que era, le ocupó gran parte de su tiempo y de sus energías, dedicados uno y otras a defender con ahínco la escuela pública. Fue también impulsor de la Liga de la Educación y la Cultura Popular.

A su vez, Paco Moriche, también maestro, incidió en la bonhomía de Claudio y recordó algunas situaciones que compartió con éste en su casa de Villanueva de la Serena. Moriche relató también algunos casos de la represión contra los republicanos en los pueblos de la Alta Extremadura, entre ellos el propio padre de Claudio, militar que permaneció leal al gobierno de la República cuando se produjo el golpe de estado el 18 de julio de 1936.

El momento sin duda más emotivo de la noche llegó con las intervenciones de dos de las hijas de Claudio, quienes lograron que las lágrimas brotaran de los ojos de muchos de los asistentes. Recordaron además las ganas con las que esperaba a los jueves para acudir a los actos que tradicionalmente se celebran ese día en el Ateneo Republicano.

Yo conocía a Claudio desde hace muchos años, a lo largo de los cuales hemos coincidido en bastantes foros, especialmente en el ámbito del Partido Socialista y del Ateneo Republicano. Sin embargo muy pocas veces cruzamos palabra, de lo que me considero responsable por que siempre he visto a Claudio desde la distancia que impone la admiración y el respeto que produce estar ante un hombre sabio e íntegro. Ahora, cuando ya no hay remedio, me reprocho no haber aprovechado las veces que compartimos salones en diversos actos para haberme acercado a Claudio y disfrutar de su conversación y de su cordialidad.

Me viene a la cabeza su imagen, muchos de los jueves de la primavera pasada, cuando ya la enfermedad le había minado muchas de sus fuerzas, en la sede del Ateneo, con su inseparable trenca azul y sentado junto a uno de los calefactores del local. Te vamos a echar de menos. Hasta siempre maestro.

viernes, 2 de octubre de 2009

Crónica de un debate

La asociación cultural Ciudad Sostenible, de la que forman parte prestigiosos profesionales vallisoletanos, en su mayor parte arquitectos, organizó el pasado jueves 1 de octubre una mesa redonda para debatir sobre un tema candente en nuestra ciudad: las Áreas Homogéneas y, en especial, Valdechivillas. Al acto estaban invitados representantes de los tres grupos municipales, la Federación de Asociaciones de Vecinos y el arquitecto urbanista Manuel Saravia. Como era de prever por allí no apareció ningún cargo del PP, ni el promotor de Valdechivillas el hermanísimo Cantalapiedra; para qué, el debate, pensarían, mejor en la familia. Las ausencias, en cualquier caso, no empañaron el buen tono de la reunión que, a mi manera de ver, resultó esclarecedora a la hora de conocer no sólo las posiciones de cada una de los intervinientes, si no también para comprobar quien llevaba el “examen” bien preparado.

Presentó el debate Susana Ordóñez, presidenta de Ciudad Sostenible, quien apostó, como la mayor parte de los urbanistas, por la ciudad compacta, frente a la dispersa que representan las Áreas Homogéneas. Se quejó de no eran los urbanistas los que organizaban el crecimiento de las ciudades, sino los políticos (aquí pecó, creo, de generalizar, porque no todos los políticos son iguales ni hacen las mismas cosas).

A continuación le tocó el turno al Presidente del Grupo Municipal Socialista, quien en su intervención, clara y directa, manifestó la rotunda oposición de los socialistas vallisoletanos a las Áreas Homogéneas, y defendió un modelo compacto de ciudad, desarmando los argumentos principales de quienes apuestan por Valdechivillas. Quedó patente la diferencia de modelo de desarrollo y crecimiento para Valladolid que plantea Puente y el que está llevando a cabo el Partido Popular.

Participó después el representante de IU, Alfonso Sánchez, buen amigo al que le he conocido intervenciones más brillantes. En su afán de diferenciarse del discurso de Óscar Puente defendió que buena parte de las razones por las que existen Valdechivillas se deben a la falta de una adecuada financiación de las entidades locales, lo que lleva a los ayuntamientos a vender suelo para recaudar fondos. Coincido con Sánchez en que es necesario abordar definitivamente la financiación de los ayuntamientos, pero eso no es excusa, a mi modo de ver, para que, mientras tanto, se cometan despropósitos como el de las Áreas Homogéneas que hipotecan, para varias generaciones, el futuro de Valladolid y de sus habitantes.

Brillante fue la intervención del arquitecto Manuel Saravia, quien de un modo didáctico y divertido, pero no exento de rigor, se dedicó a analizar todos los indicadores urbanísticos del proyecto del fallido Plan Parcial de Valdechivillas al que, como no podía ser de otra manera, otorgó un suspenso rotundo. Es un lujo para esta ciudad contar con personas tan lúcidas como Saravia, quien, por cierto, elabora un interesante blog sobre urbanismo (http://urblog.org/).

Las palabras del último interviniente, Ángel Bayón, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos, no aportaron mucho más a lo dicho, limitándose a reclamar la participación de los vecinos en la definición del modelo de desarrollo de la ciudad.

El posterior coloquio con el público no estuvo, salvo excepciones, a la altura del debate previo e, incluso, algún seguidor de Rosa Díez aprovecho para hacer campaña y contarnos su limitado ideario político.

Del acto convocado por Ciudad Sostenible, que alcanzó un buen nivel, destaco, como ya he señalado, el papel de Manuel Saravia y, también, el de Óscar Puente. Al líder de la oposición municipal se le ve cada vez más cómodo e ilusionado en su papel de alternativa a León de la Riva. Tiene un discurso sólido y gana mucho en las distancias cortas, en el contacto directo con los ciudadanos; el contraste en este sentido con el actual alcalde es enorme.

Por último, me sorprendió gratamente comprobar que entre el público asistente al debate se encontraban muchos militantes socialistas ¿Por fin está despertando el PSOE en Valladolid? Ojalá.

martes, 22 de septiembre de 2009

Una mañana bien aprovechada

El pasado sábado había quedado con unos amigos para visitar el remozado Museo Colegio de San Gregorio (antiguo Museo Nacional de Escultura). Teníamos interés por ver el nuevo montaje museográfico y, también, el resultado de las obras de reforma y ampliación del edificio. Al tratarse además de una jornada de puertas abiertas, con lo que nos ahorrábamos algunos eurillos, las razones eran suficientes para que la cita se presentara atractiva.

Pero, ingenuos de nosotros, como no habíamos madrugado (consecuencia de salir los viernes por la noche), al llegar a la Plaza de San Pablo contemplamos resignados la presencia de una gran cola formada por ciudadanos que habían tenido la misma idea que nosotros y que, siendo más previsores, se nos habían adelantado. Ante la expectativa de tener que aguardar durante un largo rato para acceder al Museo decidimos abandonar nuestro propósito y posponer la visita para más adelante.

El caso es que se hacía necesario buscar con urgencia un plan B, porque no resultaba recomendable comenzar a tomar el vermouth tan temprano. En éstas un amigo sugirió que, ya que nos habíamos propuesto pasar una mañana “cultural”, podíamos acercarnos hasta la Sala de Exposiciones de Las Francesas donde se exhibían varias obras de Picasso dedicada a los toros y a la tauromaquia. Ante la ausencia de otras alternativas nos dirigimos hacia la calle Santiago.

Al llegar a Las Francesas, y antes de acceder a la Sala, llamó mi atención la presencia de un cartel que anunciaba que la iglesia convertida en Sala de Exposiciones había sido sometida a una restauración con los fondos del Fondo Estatal de Inversión Local (el conocido como Plan E). Así pues al interés por ver las obras de Picasso se unió el de contemplar el resultado de la remodelación del edificio. Cabe decir que ni aquellas ni ésta nos defraudaron. Por lo que respecta a esta última, la intervención efectuada por la empresa CYM Yañez (en ocasiones la publicidad gratuita está justificada) es merecedora de reconocimiento puesto que, a mi manera de ver, ha logrado resaltar la belleza que encierra ese antiguo templo, por lo que a partir de ahora durante la visita, sin duda, se prestará tanta importancia al contenedor como al contenido, por más que éste sea, como era el caso, una muestra del inmortal Pablo Ruiz Picasso. A su vez, las obras del genial malagueño, procedentes de la Fundación que lleva su nombre, poseen, como no podía ser de otra manera, un gran interés, tanto las de carácter gráfico como las cerámicas. Y entre éstas se encuentran mis preferidas: varios platos esmaltados con cabezas de toro que constituyen, en mi opinión, un hilo conductor entre el arte contemporáneo de Picasso y las pinturas de los hombres del Paleolítico Superior (Altamira, Lascaux…). Se trata de una exposición a la que merece sobradamente la pena acudir, para lo que hay tiempo hasta el próximo 18 de octubre.

Una vez fuera de Las Francesas, y puesto que aún disponíamos de tiempo, propuse visitar la muestra que, en la Sala del Museo de Pasión, dedicaban a Eduardo García Benito, un artista vallisoletano muy poco conocido incluso entre quienes somos de esta tierra.

Si Picasso es una apuesta segura que garantiza el disfrute al contemplar sus obras, para todos los que descubrimos las ilustraciones realizadas por García Benito para las revistas Vogue y Vanity Fair entre 1921 y 1940, que constituyen básicamente el contenido de la muestra, la sorpresa fue mayúscula por la calidad de este artista, que ha conseguido, magistralmente, que sus portadas representen un compendio de las principales corrientes pictóricas de aquellas décadas. Indudablemente fue todo un acierto la visita a la Sala del Museo de Pasión. Para quienes no lo hayan hecho aún la muestra de García Benito permanecerá abierta hasta el 1 de noviembre.

Ya degustando un buen Ribera, era hora apropiada para ello, los amigos comentábamos que había sido una mañana bien aprovechada y que, muy de vez en cuando, en esta ciudad aún se pueden disfrutar de algunas cosas más allá de Raphael, Pimpinela o los concursos de tapas.

lunes, 24 de agosto de 2009

El culebrón de Valdechivillas

El asunto de Valdechivillas no deja de sorprendernos a un buen número de vallisoletanos, quizá porque nunca habíamos observado tan claramente, y tan de cerca, un asunto en que los intereses de algún empresario y de algún político se entrelazaran se manera tan llamativa. La persistencia de León de la Riva en sacar adelante ese Plan Parcial, en contra incluso de algunos de sus compañeros de grupo municipal, sólo es comparable, en intensidad, a la torpeza con la que el empresario Cantalapiedra y sus colaboradores en el mundo de la política parecen manejar todo este asunto.

Afortunadamente, el Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Valladolid está trabajando, de manera casi detectivesca, para sacar a luz los entresijos de Valdechivillas, gracias a lo cual los vallisoletanos sabemos que la aprobación y el desarrollo de ese Plan Parcial no beneficiaría a la ciudad, pero sí, y de qué manera, a sus promotores. La dedicación de los socialistas les ha supuesto, en lo que parece uno de los actos cumbres de este sainete, la presentación de una querella, por parte del empresario Cantalapiedra, contra tres miembros del Grupo Municipal Socialista.

En estos momentos, con todo lo que está saliendo a la luz sobre esta materia y con la división que se manifiesta en el PP vallisoletano sobre la misma, Valdechivillas está siendo un filón político bien aprovechado por los socialistas. Sin embargo, éstos no pueden confiarse demasiado en el rédito político que, a medio plazo, pudieran obtener de este asunto, puesto que, y ejemplos recientes tenemos de ello, los asuntos relacionados con el urbanismo, por más que estén salpicados de corruptelas, no parecen llegar a interesar a un sector de la población que podrían propiciar, con su voto, un cambio de signo en la Alcaldía de Valladolid.

Es más, los voceros del PP, que no tiene nada de tontos, ya están aireando en diversos foros su estrategia, demagógica y plagada de falsedades como casi siempre: sería Óscar Puente el que, en afán de llagar a la Alcaldía, estaría poniendo todas las trabas posibles a un arriesgado empresario que lo único que desea es invertir su dinero y crear empleo en Valladolid. Ya sabemos que es un mensaje abyecto, pero repetido mil veces –y tiene medios para ello‑ puede pasar a ser asumido por los votantes del PP como “su verdad”, con lo que el esfuerzo desarrollado por el Grupo Socialista podría no verse suficientemente recompensado.

Ante este panorama me atrevo, perdóneseme la osadía, a proponer algunas líneas de actuación con la sana intención de que los socialistas obtengan el reconocimiento ciudadano que se merecen por su actuación en este caso:

En primer lugar creo que el Grupo Municipal Socialista debe seguir trabajando en el asunto de Valdechivillas en la misma línea que se está desarrollando hasta ahora, por cuanto se está haciendo francamente bien.

Pero llegados a este punto en el que aparecen en escena las querellas y los insultos –sobre todo los del simpático empresario Cantalapiedra a Óscar Puente‑ se está preparando un decorado en el que, ya sabemos, León de la Riva se mueve como pez en el agua. Por eso es el momento en el que no hay que dejarse arrastrar hacia el fango y, en cambio, es el de repetir hasta la saciedad los motivos fundamentales por los que el Grupo Municipal Socialista se opone a la aprobación del Plan Parcial de Valdechivillas, lo que puede servir, además, para confrontar el modelo de ciudad que propugnan los socialistas con el que defiende León de la Riva. Y en esa tarea tiene que estar implicada también toda la militancia socialista de Valladolid.

Y, por último, parece el momento apropiado para invitar a la sociedad civil vallisoletana que se pronuncie sobre el disparate de Valdechivillas. Hace tan sólo unos días, los promotores inmobiliarios decían que el desarrollo de Valdechivillas era “ciencia ficción”, teniendo en cuenta que sólo en Valladolid hay un parque de vivienda nueva que se encuentra a la espera de comprador de alrededor de 8.000 viviendas.

(fotografía: nortecastilla.es)

jueves, 30 de julio de 2009

De las buenas maneras

Un compañero me decía, hace ya algunos meses, que si todos los vallisoletanos tuvieran oportunidad de asistir a un pleno del Ayuntamiento de Valladolid el actual alcalde, Javier León de la Riva, no repetiría en el cargo. Sus modos groseros y dictatoriales de conducir ese solemne acto, sostenía el compañero, provocarían su inmediato rechazo por parte de nuestros conciudadanos.

Quizá mi interlocutor tenía parte de razón, puesto que somos muchos a los que nos produce una gran desazón que ese personaje mal encarado y soberbio sea el regidor de nuestra ciudad. Pero no hay que echar en olvido que las cualidades de don Javier no son desconocidas para los vallisoletanos, quienes hemos tenido la oportunidad de comprobar en numerosas ocasiones sus zafios modales, y ello no ha sido motivo suficiente, a las pruebas me remito, para que las urnas le hayan vuelto la espalda. Es más, estoy convencido de que León de la Riva cuenta con una auténtica clac, no exigua, que celebra alborozada sus ocurrencias. El machoiberismo (que palabro me acabo de inventar) tiene aún mucho predicamento en nuestra sociedad.

Entre las gracias habituales de don Javier me resulta especialmente hiriente la arrogancia con la que trata en los plenos al Presidente del Grupo Municipal Socialista, Óscar Puente. Aunque afortunadamente, las intervenciones tranquilas, argumentadas y solventes del portavoz socialista, y de sus compañeros de grupo, contrastan notablemente con las del alcalde, quien da la sensación de que cada día madruga para discutir con la figura que se refleja en su espejo.

Es igualmente digno de mención el sosiego con el que los miembros del Grupo Municipal Socialista asisten a los plenos municipales. Tal serenidad no es fácil se mantener, lo que en cierta medida he experimentado por mi mismo: he tenido la oportunidad de seguir el pleno de hoy, 30 de julio, por Internet y durante la retrasmisión no he podido evitar lanzar algún exabrupto. Si ello hubiera ocurrido en la sala de sesiones del Ayuntamiento probablemente hubiera conllevado mi expulsión del acto; acción nada complicada porque, según ha comentado Rut Albillo, en la sesión estaban presentes siete policías para tan sólo quince espectadores.

Pero la vehemencia que uno, que además no es cargo público, se puede permitir en su ámbito privado no debe trascender, en modo alguno, al ámbito público. Por eso me parece acertada la actitud de los concejales socialistas de no entrar al trapo de las provocaciones de León de la Riva, por cuanto lo que persigue, a mi modo de ver, es desvirtuar el debate para que la ciudadanía se quede con la anécdota de la bronca, espacio en el que el alcalde es un consumado maestro, y no con la esencia de las cuestiones que se tratan en el pleno.

El Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Valladolid maneja bien las formas y, lo que no es menos importante, también el fondo, porque frente al gastado proyecto del PP para la ciudad de Valladolid, las propuestas de los socialistas suenan cada vez más definidas y coherentes. Es de desear que todos los que creemos en ellas nos empeñemos en difundirlas para que, en 2001, en la silla de la alcaldía se siente otra persona más amable que don Javier.

Mientras León de la Riva busca la camorra, los socialistas deben dedicarse a explicar sus propuestas a la ciudadanía.

(fotografía: nortecastilla.es)

martes, 28 de julio de 2009

Para comenzar

En éste mi debut en el mundo de los blog he decidido dedicar la primera entrada, que temeridad, a Javier León de la Riva, alcalde, a mi pesar, de esta noble ciudad de Valladolid. Sí, ya se que se trata de un personaje recurrente (mi compañero Pedro Herrero se ha ocupado también de él en su blog hace solo unos días) y que podría dedicarme a escribir sobre otras personas o asuntos más amables, pero no lo puedo evitar, creo que tengo fijación con ese hombre.

Mi relación con León de la Riva viene de muy atrás; yo era por entonces un joven estudiante de Filosofía y Letras un poco rojeras y rebelde (hay cosas que afortunadamente no se curan con la edad) y él todo un señor catedrático de universidad. Lo cierto es que cuando nos conocidos no fuimos presentados, no hizo falta, pero para mí fue un instante inolvidable; en lugar de darnos la mano León prefirió otro tipo de saludo: plantó la suela de su zapato en mi cabeza. Pero es ésta una vieja historia que otro día contaré.

Desde entonces nuestras vidas han seguido caminos distintos –el suyo siempre cercano al poder y el mío el mismo que usa la gente de la calle‑ que se han cruzado en numerosas ocasiones. Ya recién terminados mis estudios y comenzando mi vida laboral tuvimos algún encontronazo, junto a otros compañeros de profesión, cuando nuestro ilustre personaje era consejero de Cultura (no se rían que es verdad) de la Junta de Castilla y León.

Parece que el destino se ha conjurado para que no pueda quitármelo de la cabeza. Y no se trata de una exageración. Pondré para demostrarlo un par de ejemplos de esa obsesión, de los numerosos que podría relatar: se me ocurrió llevar a mis hijos a un colegio público, al García Quintana por más señas (¡que dos alcaldes más diferentes!), y al poco tiempo llenaron la terraza de un edificio próximo de antenas de telefonía con el consentimiento del ayuntamiento presidido por don Javier. Y qué va a hacer uno: pues bronca al canto hasta que conseguimos quitar las antenas, lástima que para algún niño fue ya demasiado tarde. Por otro lado, servidor vive en el casco histórico de Valladolid (sí, los socialistas también podemos vivir en el centro) por eso, entre otras cosas, de utilizar el coche lo menos posible y de poder pasear con tranquilidad entre los monumentos de mi ciudad. Pues a León de la Riva se le antojó construir un aparcamiento subterráneo junto al lugar donde vivo ‑con lo cual se ha generado más tráfico en la zona-. Además, cuando se procedió a excavar el aparcamiento se cargaron, sin más miramientos, unos importantes vestigios arqueológicos. Ésa vez, como casi siempre, me toco perder pero no sin haberme resistido numantinamente.

Como comprenderán estoy hasta más arriba de la coronilla de este personaje y, por ello deseo con todas mis fuerzas que en las próximas elecciones entregue el bastón de mando a Óscar Puente. Para que eso se produzca no regateo esfuerzos: milito en un partido adversario al de don Javier, apoyo las campañas de ecologistas, vecinos e incluso, en mi desesperación, de otros partidos de izquierda con el propósito de que el cambio en el Ayuntamiento se produzca cuanto antes.

Ya se que hay muchas razones para desear que León de la Riva deje la alcaldía (pregunten en el Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Valladolid, allí les darán una buena lista), pero yo les voy a proporcionar una más: háganlo por mí, no se si podré soportar a ese hombre por mucho más tiempo (últimamente se me aparece en sueños con ese tremenda barriga que gasta y vestido con el delantal de la Feria de Día).